Pareja, familia... Ancestros.
“Un corazón puede estar roto, pero aun así, sigue latiendo”. Ninny Threadgoode. Tomates verdes fritos.
El coaching es una herramienta muy versátil que en procesos emocionales y de pareja goza de mucha efectividad. No se trata de encontrar vencedores o perdedores, sencillamente de esclarecer y aportar luz a los problemas y conflictos personales.
Vivimos y trabajamos con un claro propósito, nuestras relaciones afectivas. Familia, pareja, hijos, ancestros... Todas las relaciones más o menos duraderas, incluso aquellas que se remontan en el tiempo, tienen un claro nexo que nos une.
Cuando planteamos una pregunta personal, por ejemplo, dirigida a nuestra felicidad emocional, o cómo enfocar y solucionar una relación tóxica o un bache en una relación sentimental, partimos de nosotros mismos.
Conocer nuestra historia es el punto de partida para comprender lo que está sucediendo.
En un proceso de coaching de relaciones, primero debemos identificar quiénes somos y por qué sentimos lo que sentimos. Nuestra incógnita, pregunta u objetivo, suele encontrar la respuesta dentro de nosotros. Una vez hayamos despejado esa incógnita en la ecuación, su resolución será mucho más sencilla.
En cuanto al número de sesiones, el coaching simbólico para relaciones tiene fecha de inicio, pero no tiene fecha final. Cuando nos sumergimos en nuestras relaciones personales, emergen muchas cosas que han permanecido ocultas bajo las alfombras desde un tiempo sin principio. Este proceso requiere de cierta valentía, ya que vamos a abrir el baúl de los recuerdos, muchas veces sepultados por dramas, traumas y procesos dolorosos. Lo bueno de todo, es airear la casa y deshacerse del polvo y de lo que ya no es útil.
“Los niños del presente son los hombres y mujeres del futuro". Algo bueno debemos hacer por ellos.