¿Cómo vemos las cosas?

No vemos las cosas como son, sino como somos nosotros”. Jiddu Krishnamurti

La foto del post nos habla de nuestra tendencia natural a ver y percibir las cosas en corto, es decir, interactuar con lo que es natural y familiar para nosotros. Nuestra herencia familiar y social, nuestra educación, etc. No solemos adentrarnos en territorios oscuros o desconocidos.
No es bueno ni malo que esto sea así; sin embargo, nos limita, nos delimita en una visión y percepción concreta.
 
Cuanto más amplia es la visión, más pequeños somos nosotros, más cosas tenemos en cuenta, y nuestra opinión, cada vez se hace más grande al tiempo que imprecisa, pero no porque no sepa qué decir, sino porque existen tantas variables que todo puede ser.
Cuanto más en corto sea la visión-percepción, más grandes somos nosotros y más contundentes, más dogmáticas son nuestras opiniones, más inflexibles, y, consiguientemente, más limitados a cualquier solución ante la vida.
En el coaching simbólico, el reto consiste en reconocer primero qué visión tenemos y, acto seguido, en ampliar el arco de visión, o al menos, empezar a integrarlo y ampliarlo. De esta manera, nuestros objetivos tendrán más posibilidades de éxito, más variables; entonces es cuando todo es más fácil. 
Todos tenemos una historia, un principio, pero la vida nos invita a indagar y adentrarnos a nuevos territorios. 

Hasta hace no muchos años, un trabajador podía empezar en una empresa y jubilarse allí. Hoy en día eso es del todo imposible. 

Iluminar solo nuestros pies no es la mejor manera de interactuar con este mundo en constante cambio y transformación. Obviamente, debemos ver la piedra que está justo delante, pero también el claro que se alza a lo lejos entre los árboles.