El yin y el yang.

Este símbolo, con una antigüedad aproximada de unos 3000 años, nos muestra dos partes que se persiguen, como dos renacuajos. El gráfico en sí mismo posee muchos matices, pero antes de valorar algunas apreciaciones, reflexionemos sobre su significado. 

El principio Yang (claro) es expansivo, dinámico y centrífugo. Se asocia con el día, el calor, lo vistoso y palpable, con el sol, lo que es luminoso, lo masculino y fecundador. Es de polaridad positiva. Se vincula con el verano y la primavera, con el crecimiento. 

El principio Yin es  receptivo, centrípeto y reflexivo. Corresponde a la noche, al frío, al recogimiento, lo que está oculto. Las tinieblas y la oscuridad. La luna, lo femenino, la fertilidad. De polaridad negativa. Se asocia con el invierno y el otoño, con el recogimiento.

Pero Yin y Yang nunca se expresan al cien por cien con total pureza; siempre hay matices, destellos de lo opuesto.

Veamos a continuación algunas reflexiones sobre los diferentes símbolos yin yang del gráfico (ver en galería):

Primero: Para empezar, el símbolo refleja la existencia de dos formas o principios: día-noche, masculino-femenino, frío-calor, bien y mal, etc. Los ciclos de la Luna, los ciclos menstruales, las mareas son solo algunas correlaciones con este símbolo. 

Segundo: Pero el símbolo contiene en sí mismo un puntito en cada porción, y esto nos sugiere que en cada manifestación se encuentra la semilla de su opuesto. Nada es completamente blanco o negro, por muy oscuro que parezca.  

Tercero:   El dibujo está trazado en una forma ondulada: el movimiento es sinuoso, oscilante, cambiante; nada es estático. Nada dura eternamente; tarde o temprano todo cambia. El dibujo refleja ciclos, fases.  

Cuarto: El dibujo sugiere persecución, movimiento.  Una fase persigue a la otra, de hecho, nos hace contemplar cierta superposición: el final de una porción coincide con la gran masa de la otra porción. Superposición cuántica: conviven dos realidades en un momento dado.   

Quinto: Si seguimos observando el dibujo, parecen como dos seres, como dos gemelos que están abrazados de manera inversa: los opuestos se tocan. El principio y el fin de las cosas albergan la misma naturaleza, comparten un propósito. 

Sexto: En el gráfico hay 8 dibujos del yin yang; si observamos el 1 y el 2, comprobamos que el sentido del movimiento es distinto, es decir, un yin yang expresa evolución espiritualización y el otro involución materialización. Densificación, petrificación o sublimación, transmutación. El movimiento tiene dos opciones iniciales. 

Séptimo: Los ocho gráficos nos expresan la predominancia de una fase u otra, incluso un aparente equilibrio entre las partes. 

Según cómo dibujamos el símbolo espontáneamente, así interactuamos con el principio; al igual que con la escritura, expresamos una realidad espacio-temporal.  

Octavo: Si observamos con más detenimiento una sola fase, podemos establecer como tres partes, la inicial y más grande, una intermedia y mediana, y la más pequeña y final. Esto nos sugiere e introduce en el principio de los Tres Ritmos: Cardinal, Fijo y Mutable = explosión, sostenimiento, cambio.

Noveno: Pero el yin yang se dibuja dentro de un círculo. Cuando el círculo está vacío, todavía no se expresa nada, no hay adjetivos. El círculo se vincula con el espacio, con el vacío primordial. Es el tao de los taoístas. El círculo es un estado de conciencia de plena quietud y realización, sin ego ni personaje. Pero todo esto, como se ha visto previamente, no puede ser percibido más que en un breve instante, un destello puntual, ya que la energía está en constante movimiento y cambio. 

Conclusión: Según cómo dibujemos un símbolo, una grafía, así expresaremos una tendencia subconsciente y espontánea.