Simbolismo astrológico.

Más allá de la pseudociencia horoscópica y de la prensa rosa regala oídos, más allá de los numerosos sesgos cognitivos que envuelven y abrazan tanto a creyentes de lo esotérico y paranormal como a los vaticinadores de lo futuro, existe un significado objetivo detrás del símbolo. Significado independiente, neutro, carente de adjetivos predictivos.

Jung veía a la astrología como un sistema simbólico del inconsciente colectivo que refleja la psique humana. Para él, los planetas y los signos zodiacales eran dioses o símbolos que representan arquetipos.

Observemos con detenimiento los grafismos que simbolizan a Venus y Marte: dos círculos, uno con una flecha hacia la derecha y otro con una cruz en su parte inferior.

El círculo simboliza en ambos el ego, el personaje que somos; la flecha de Marte refleja la vocación de proyectarse hacia afuera, normalmente hacia los demás (la derecha en el espacio). En Venus, la cruz en la parte inferior ancla la realidad egóica a la vocación sensitivo-terrenal.

Marte Acción / Venus Atracción.

Existen petroglifos milenarios que reflejan la cruz de Venus como la estrella que se visualiza en el cielo nocturno.

En grafología, los trazos redondeados expresan dulzura y suavidad, atracción por la relación y las buenas formas, mientras que los trazos angulosos expresan acción, en ocasiones violenta.

¿Y en los rasgos fisiológicos?

Un cuerpo bien proporcionado, armónico y redondeado atrae la visión y la contemplación y, por supuesto, la interacción, mientras que rasgos más enjutos, secos o rígidos, pueden expresar una imagen menos atractiva.

Todos los símbolos astrológicos poseen un significado, lo mismo que la escritura y los rasgos físicos. Los diseñadores de marcas comerciales, muy conscientes de todo esto, escogen con sumo cuidado la tipografía y el logo que pretenden propagar.

Así pues, observemos, analicemos al símbolo como lo que realmente es; separemos el grano de la paja. Seamos valientes al tiempo que críticos.