El ego, sus sesgos y el aprendizaje.
"En la mente del principiante hay muchas posibilidades, pero en la del experto, hay muy pocas". Maestro zen Shunryu Suzuki,
EL TORNILLO puede representar a nuestro ego: "el personaje que somos".
Poco a poco y con el paso del tiempo, suelen cristalizar en nosotros los sesgos cognitivos: se oxida.
Al principio de nuestra vida, podemos ser limpios, perfectos, sin óxido, pero los devenires existenciales, las interacciones, nuestra cuna e historia, se encargarán de generar el singular óxido.
EL ÓXIDO es la cristalización de nuestras creencias. Aquello con lo que nos identificamos. Nos apegamos a unas ideas, a unos valores, a unos principios y reglas, mientras que rechazamos y combatimos otros. Con el paso de los años, la identificación se cristaliza más y más; incluso puede extenderse al cuerpo físico.
LA TUERCA es el aprendizaje en sí mismo. Para acceder a todo tipo de conocimientos, debemos prepararnos, afianzar unas pautas previas; por ejemplo, si nunca has leído detenidamente, si hay palabras que desconoces, entonces el significado no llega a tu interior, y lo que llega se asemeja a una distorsión del mensaje.
Hay diferentes niveles de aprendizaje, de enseñanzas. No podemos pasar al último nivel sin pasar los previos, y si hacemos trampas, algo no saldrá bien.
"Puede pasar que, cuando llegas al último nivel de comprensión, todas las tuercas desaparecen espontáneamente".
Pero no todos los aprendizajes son edificantes, constructivos y adecuados. Pueden estar envenenados, prostituidos, malinterpretados, contaminados por sesgos personales o por sesgos de otras personas.
También sucede que cada persona necesita un tipo de enseñanza adecuada a su nivel de comprensión y percepción.
En coaching y en psicología, también en formaciones en las que debemos estar muy implicados, la preparación previa es la madre de todas las ceremonias. Muchos profesionales (coachs, psicólogos, formadores) cuando van a dar una charla, ya sea un mentoring o un webinar, realizan un ritual previo, una preparación, como quien afina un instrumento musical. Entonces:
¿Por qué los asistentes no realizan el mismo "ritual" preparatorio?
Engrasar el tornillo sería como estar en una actitud abierta, sin prejuicios, con curiosidad a lo que nos van a explicar.