¿Quién es tu personaje?

No esperes a que las condiciones sean perfectas para comenzar. ¡Comienza y haz que las condiciones sean perfectas!” Alan Cohen

Todo gira en torno al personaje que somos. Unos lo llaman ego, otros alma, personalidad, carácter, etc. Lo que es evidente es que en el personaje comienza y acaba todo.

El ego, cuanto más grande sea, más problemas tendremos”

¿Cómo se hace más y más grande?
¿Tiene muchas etiquetas? Soy esto, soy aquello, esto sí, esto no, yo, yo…
Volvemos al personaje que somos; de él surgen preguntas, inquietudes, ansiedades, incertidumbres:

¿Será esta la pareja que debo tener?
¿Cambio de pareja?
¿Me cambio de casa?
¿Cambio de coche?
¿Me cambio de peinado?
Quiero esto, quiero aquello, esto no lo quiero, ¡esto es insoportable!...


Nuestro ego engorda día tras día. Todas las etiquetas que le identifican y que fomentan el culto a su personalidad, al personaje, a su orgullo y apegos, y que le limitan y condicionan ante cualquier eventualidad… 

"Lo hacen esclavo de sí mismo".

Quizás seas un ser evolucionado y todo lo anterior ya no resuene en tu interior, te felicito, pero para aquellos que aún nos debatimos entre alimentar o no al personaje, me he permitido hacer este post reflexivo…

¡Pero hay una solución para disolverlo, para minimizarlo!

Suelta tus etiquetas, aligera tu equipaje, abraza al universo entero, entrégate al aquí y ahora. 

¡Respira, siente, abre los ojos y el corazón... medita! 

Cuando se dan todas estas pautas, poco a poco se va minimizando el ego y aquel personaje que quiere llevarte a un laberinto de tensiones. Cuando las expectativas pasan a formar parte del pasado, es entonces cuando vives el presente, ni pasado ni futuro, solo presente.
La psicología y la neurociencia nos hablan del personaje que somos, de sus tensiones y estrategias, sus esperanzas y realidades; también nos ofrecen soluciones para ser más plenos y felices, para resolver conflictos y traumas. El coaching simbólico nos ayuda a empoderarnos y a ser nosotros mismos, sin sumar ni restar nada, sin engordar al ego, al personaje.

En un proceso de coaching vamos en busca de un objetivo. Primero, lo aclaramos y concretamos; después, desplegamos una batería de posibles caminos para su consecución. Finalmente, concretamos el objetivo y la manera de alcanzarlo. Pero existe un poderoso enemigo: 

Nosotros mismos, el personaje que somos.