Coaching y mecánica cuántica.

En tiempos de cambio, quienes están abiertos al aprendizaje se adueñan del futuro, mientras que aquellos que creen saberlo todo estarán equipados para un mundo que ya no existe”. Eric Hoffer.

Los tiempos que nos ha tocado vivir no tienen precedentes en la historia. Metafóricamente y en todos los campos del conocimiento, atrás quedó “frotar dos palos para hacer fuego”

Los cambios se suceden imparables, incluso parece que se aceleran. Hoy más que nunca, poseer una mente abierta y libre de prejuicios es la mejor garantía de que estás dispuesto a todo. 

La mecánica cuántica y la ciencia están más allá de toda moral o principio limitante. La verdad se presenta como una panacea carente de adjetivos, de reflexiones y explicaciones intelectuales: 

Probabilidad, partículas vs. ondas, principio de interacción objeto-observador, principio de incertidumbre, principio de cuerdas, superposición… 

Sería largo explicar cada una de estas leyes (me tomaré tiempo en un artículo), pero quedémonos con lo siguiente: la computación cuántica está a las puertas de crear “realidades” que nunca han existido, por ejemplo, crear desde cero moléculas y medicamentos que curan el cáncer. 

¿Y esto qué significa en relación con el coaching?

Pues que estamos abriendo de par en par las puertas de un universo de posibilidades. Este proceso de cambio y transformación está al alcance de todos, pero debes ser valiente, ya que hay principios y valores que son como maderos podridos, y continuar aferrado a ellos puede que no sea la mejor elección.

En un proceso de coaching simbólico vamos a utilizar una serie de herramientas para conseguir un claro objetivo. Es muy posible que, fruto de la interacción coach vs. coachee, se genere, se invente "una nueva herramienta" que nos ayude en nuestro propósito. 

¡Todo es posible! 

Con esta actitud, vamos a emprender un camino de transformación y empoderamiento total e ilimitado.

Probabilidad, interacción observador-objeto, incertidumbre, superposición… Estas palabras hace tiempo que conviven en nosotros. El personaje que somos colapsa e interactúa, atrae posibles escenarios que se pueden dar o no. Todo es probabilístico; la diferencia estriba en... 

"Ser quien genera las probabilidades, o ser quien las recibe".